Calles de Maracaibo: el gran “motel” de los amantes

Maracaibo ha sido desde siempre un gran motel para aquellas parejas estables u ocasionales cuya excitación depende de lo público, especialmente en las noches, cuando las sombras se convierten en cómplices del placer.

Estimaciones de Polimaracaibo indican que de una a cinco parejas son detenidas por semana, debido a que son encontradas in fraganti teniendo sexo oral o coital en las calles o cualquier lugar público.

“Las cifras han disminuido considerablemente desde el año 2003, sin embargo, seguimos detectando casos, sobre todo en la Circunvalación 2 y a lo largo y ancho de las avenidas 5 de Julio y Doctor Portillo”, señala el subcomisario Alexander Chourio, jefe de patrullaje nocturno de Polimaracaibo, al hacer referencia a aquellos lugares de la ciudad donde se ejerce la prostitución callejera con mayor fuerza.

Ello atenta contra lo dispuesto en el artículo 382 del Código Penal Venezolano, que expresa textualmente: “Todo individuo que haya ultrajado el pudor o las buenas costumbres por actos cometidos en un lugar público o expuesto a la vista del público, será castigado con prisión de tres a quince meses”.

En estos casos, Polimaracaibo se encarga de detener a los “infractores” y de remitirlos ante la instancia correspondiente (Consejo de Protección del Niño y del Adolescente para los menores de edad y Ministerio Público para los mayores de edad).

En cuanto a los adultos, es el fiscal de guardia quien determina si la situación amerita un arresto preventivo o la libertad total o condicionada. El expediente puede llegar a manos de un tribunal, de ser necesario.

Lo que aquí está prohibido, en tal sentido, se permite en el 60 por ciento de los parques británicos, así como en Francia, Alemania, Holanda, Bélgica, Italia, Irlanda y Estados Unidos. A lo mejor es un asunto de tiempo para que la norma local sea ablandada.

Límites

Una cosa es haber vivido alguna vez la emoción de un “rapidito” con poca o ninguna intimidad en la calle y otra, muy distinta, depender de los espacios abiertos y públicos para excitarse y llegar al orgasmo. A esto último se clasifica dentro de las parafilias (comportamiento sexual donde la fuente de placer no es el coito) y se conoce como “agorafilia”.

En España se le llama “cancaneo”, “dogging” en los países de habla inglesa –por lo de salir a fornicar con la excusa de pasear al perro- y “hacer el perro o la perra” en Centroamérica.

Estas personas fantasean y hacen lo imposible por masturbarse o tener sexo oral o genital en baños, cines, ascensores, probadores, balcones, azoteas y callejones, por citar algunos lugares. La lista de lugares puede resultar interminable.

Las nuevas tecnologías han facilitado el contacto entre agorafílicos. Además de existir páginas web específicas para concertar encuentros, las redes sociales (más Facebook que Twitter) hacen su contribución a la causa, así como también los teléfonos celulares a través de mensajes de texto o el famoso “pin”. Basta sólo que ambas (o más personas, porque también se dan orgías) fijen un día, lugar y hora, y dediquen un promedio de 15 minutos a su “esparcimiento”.

En España, por ejemplo, existe la página web www.dogging-spain.com, que en siete años ha logrado reunir a más de 190 mil usuarios que pueden ser contactados para la práctica de la agorafilia a las afueras de las principales ciudades de ese país.

Existen otras parafilias asociadas con la agorafilia, en mayor o menor escala, e insertas dentro del grupo del exhibicionismo, voyeurismo y fetichismo.

Anomaxia: Excitación sólo al tener relaciones sexuales dentro de un vehículo estacionado.

Agrexofilia: Excitación producida por el hecho de que la actividad sexual sea oída por otras personas.

Alopelia: Excitación al ver a otros teniendo una relación sexual.

Autagonistofilia: Atracción por ser visto por otras personas durante el acto sexual.

Frotismo: Excitación sexual sólo al refregar los genitales contra personas desconocidas.

Ligofilia: Atracción por lugares oscuros o lúgubres para tener sexo.

Quizá la más común sea la anomaxia. En la sexualidad humana, practicar el coito o tener sexo oral dentro de un automóvil se considera una aventura excitante, promovida de boca en boca o inserta dentro del imaginario sexual colectivo. Lo prohibido, en tal sentido, se convierte en lo más tentador, sobre todo si el vehículo posee el papel ahumado adecuado.

La perversión entra en juego cuando quienes están dentro del vehículo buscan ser mirados a propósito, o cuando quienes están fuera se detienen a mirar, se estimulan e incluso llegan a masturbarse.

Félix Ojeda, un marabino de 25 años –cuyo verdadero nombre prefirió omitir-, se alegra de estar fuera de las estadísticas de Polimaracaibo. Hace dos años fue pillado “in fraganti” en la Vereda del Lago con su pareja de turno, pero logró sobornar al funcionario que atendió el caso. “Valió la pena el susto”, dijo.

Sólo para hombres

La agorafilia tiene sus variantes en el plano homosexual masculino: el “cruising”, que consiste en salir a la calle en busca de encuentros sexuales (llamado aquí “chanceo”), y el “cottaging”, que involucra sólo a los hombres y tiene a los baños públicos como punto de encuentro para que el coito se dé en otro lugar.

Existe una página web llamada www.ososzulianos.wordpress.com, cuyos creadores defienden la homosexualidad masculina entre quienes tienen la típica apariencia del marabino (obeso y velludo).

Ellos han hecho un “ranquin” titulado “Los cinco sitios de chance más populares de Maracaibo”. Sólo transmitimos la información, tal cual la presentan; no nos solidarizamos con ella.

1: Gran Bingo Maracaibo (avenida 5 de Julio)

Hasta cuando estuvo abierto, era muy común ver personas a tempranas horas de la noche frecuentando los baños una y otra vez, o simplemente paradas en la entrada principal del recinto, esperando a alguien que les llame la atención para seguirlo. Luego de la medianoche, dichas personas se lanzan a la avenida 5 de Julio para buscar otro tipo de “chances”.

2: Centro Comercial Galerías Mall (avenida La Limpia)

“Es muy conocido por los amantes del chance. En sus baños puede pasar ‘de todo’, aunque recientemente han colocado cámaras de vigilancia.

3: Makro (avenida Padilla)

Los baños de esta tienda -ubicada en la avenida La Limpia- cuentan con poca vigilancia, lo cual resulta atractivo para quienes van en busca de “aventuras”.

4: Palacio de Eventos de Venezuela (Circunvalación 2)

La mayoría de las personas acude a los baños de la feria de comida en busca de un “chance”, especialmente de la zona sur.

5: Ciudad Chinita (avenida Padilla)

Este centro comercial se ha convertido en un lugar de encuentro para todos aquellos que viven en diferentes municipios y quieren vivir encuentros “fugaces”. En este renglón incluyen la plaza de la Chinita y los cines del casco central, donde pasa “de todo”.

En tal sentido, Polimaracaibo ha recibido denuncias sobre actos sexuales en los centros comerciales Galerías, Lago Mall y Ciudad Chinita, bien sea de homosexuales o heterosexuales. Recuérdese, por ejemplo, el video difundido hace dos años por Internet, que muestra a un joven y a un adulto teniendo sexo oral y coital en un ascensor de Galerías (todavía se encuentra por allí).

Los policías no siempre logran detener a los “infractores”, pues se escapan o no son retenidos por los oficiales de seguridad de cada uno de estos recintos.

Nosotros somos respetuosos de los sitios privados, así como de quienes ejercen la prostitución, en aras de impulsar la igualdad de género”, resalta el subcomisario Chourio.

No está de más advertir sobre los riesgos de transmisión de enfermedades sexuales cuando se producen encuentros con desconocidos. No importa si se está en la intimidad o en la calle; el peligro es el mismo.

Fuente: notizulia.net

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